lunes, 18 de octubre de 2021

Lección 52, Primer Grado, Primera Orden

 Primer Grado Primera Orden "Celador":

Testimonio de un Viejo Estudiante XIII


"Huecos en la narración"


Sí, sí, ya sé que con la edad uno termina convirtiéndose en un viejo cuentista; pero todos estos cuentos del Señor mayor que no quiere que sus experiencias se pierdan, solo os cuenta hechos verídicos, tal y como sucedieron, sin exageración alguna.


Claro, las cosas no vienen por sí mismas sino que poseen siempre unos antecedentes. Por otro lado, cuando se realiza una primera aproximación a la narración de unos hechos, siempre quedan algunos cabos sueltos o agujeros narrativos.


Algo que, seguramente, nos marcaría de por vida es que nuestra abuela Dolores, la madre de mi Señor Padre, muriese conmigo en los brazos, cuando apenas llegaba a un mes de edad. Algunas veces me pregunto si ese tipo de cosas pueden recordarse a edades tan tempranas; pero lo cierto es que poseo una imagen muy vivida de aquellos hechos; intuyo que por tantas veces que nos lo contará nuestra Señora Madre. Al parecer, cuando el luctuosos suceso aconteció, yo comencé a llorar de forma estridente y cuando mi tía Antonia acudió, Dolores estaba ya muerta, sujetando al niño de forma férrea. Según me contaron, era tan grande la rigidez que les costó soltarme del abrazo de la abuela.


Ya, algo mayorcito, cuando asistía a la formación primaria, tenía problemas de atención; hasta tal punto, que Paqui, la Profesora del Colegio del Bloque 70, en Orcasitas, me decía que andaba en las nubes y que debía bajar de la Luna. Nunca se nos dio muy bien las matemáticas aunque bien sabe Dios que durante toda la vida nos hemos esforzado en comprenderlas; por el contrario, tanto el dibujo como la redacción parecían dones innatos en mí, hasta tal punto que, tras una de tan tempranas redacciones, recibimos como premio un libro de cuentos de un Personaje conocido como Guillermo. Aquel libro contenía la aventura "Guillermo el Proscrito"


Seguro que se nos quedan cosas en el tintero; pero para no aburriros intentaremos no resultar exhaustivo. Recuerdo cuando iba al Instituto, en Clase de Religión, a Don Anselmo, un curita bajito, un tanto especial y que a mí me parecía, en aquellos momentos, que iba siempre bien acompañado por un par de señoritas alegres y de buena vista. Este Sacerdote, como Profesor, nos inculcó el Amor por Las Sagradas Escrituras y, esto es en extremo importante, por su interpretación simbólica. Sus exámenes consistían en algo así como "leed este capítulo de la Biblia y me contáis lo que a vosotros os dice" La madre del carallo, mis trabajos siempre eran de varios folios escritos por ambas caras.


Luego ya conocéis que me hice evangélico y me sumergí en la exégesis de los textos bíblicos y en sus supuestas profecías, como si nos fuese la vida en ello; es decir, como si no hubiese un mañana.


Cuando desembarqué en la Fraternidad Rosacruz, nada me parecía nuevo y era curiosa esa sensación, que siempre nos ha acompañado, de conocer de antemano todo aquello que, supuestamente, debía de ser nuevo para mí. Nada parecía novedoso; es como si cada vez que leía, escuchaba o dialogaba acerca de algo, se abriesen puertas de memoria oculta dentro de nuestra Mente.


Fue por aquella época, ya dentro de la Fraternidad Rosacruz, que remití una serie de manifiestos anónimos, de forma manuscrita, a diferentes periódicos de España. Supongo que aquella pequeña broma no debió de tener alguna repercusión; o al menos, yo nunca me enteré. De algún modo, quería replicar, en la época actual, los acontecimientos que debieron de suceder cuando se publicó la Fama en Kassel, Alemania, allá por el año de 1614.


Otro de los experimentos que realicé, siendo aún miembro activo de la Fraternidad Rosacruz, fue crear el Fanzine Epigénesis así como las reglas para constituir una Organización denominada Federación Cultural "Nueva Era" En aquella época me encontraba en el paro dado que la Empresa en la que había estado trabajando "Loga S.A., de Montajes Eléctricos, había quebrado al no poder hacer frente a los plazos pactados de construcción del Casino de Torrelodones en Madrid.


Bien, para ello me arropé de antiguos compañeros del colegio  y del instituto, así como de miembros de la Fraternidad Rosacruz. Quiero recordar a Carlos García, Diego y Antonio, a José Luis Cozar a Rufino Pérez y a Miguel. Con una rudimentaria máquina de escribir portuguesa realizaba los escritos y pasaba las aportaciones de mis compañeros a tamaño cuartilla. Las ilustraciones eran collages procedentes de recortes de diferentes medios como periódicos o revistas. El texto definitivo, debidamente maquetado, lo llevaba a una multicopista donde realizaba varios ejemplares que terminaba vendiendo, a precio de coste, entre mis amigos y diferentes personas como familiares.


Esa Aventura no duró demasiado tiempo, dado que me salió trabajo en León, porque mi Tío Blas era Director Gerente de una Empresa de materiales eléctricos en dicha Ciudad y para allí nos marchamos. Evidentemente, el Proyecto Cultural Nueva Era se disolvió pues yo era su Alma Mater y a nadie se le ocurrió continuarlo. Estamos a primeros de los años 80. Ya, desde el mismo León, decidí remitir un escrito de cesión de los derechos y que acompañé con el reglamento y algunos números de los fanzines, dirigido a diferentes organizaciones esotéricas y que a mí me parecían relevantes. Una fue la Rosicrucian Fellowship de Oceanside y a la AMORC de California, otras que ahora mismo no recuerdo y, muy importante, a la Sede de la Masonería del Gran Oriente Español, hoy adscrito a la Gran Logia de España, y que, en aquellos días, poseía su Sede en una de las torres de la Plaza de España, a la que perteneciera mi Amigo y Hermano, en el Oriente Eterno, Alberto Martínez Lacaci, quien años después me apadrinara para entrar en la Masonería y que se convertiría en el Soberano Gran Comendador del Grado 33 y último para España del Rito Escocés Antiguo y Aceptado,


El resto de la Historia en León ya la conocéis, con mi descubrimiento de nuevas instituciones rosicrucianas y mi flirteo con ellas.


Para mí fue algo sorprendente, seguro que fue una Sincronicidad, que después de tres años, regresando a Madrid descubriese en La Calle de la Paz una Librería que se denominaba Librería de La Nueva Era "actualmente Bohindra", pero lo curioso era que la Palabra Nueva Era estaba por todas partes. Ciertamente, un tiempo después, descubriría que la Editorial de la Cienciología se denominaba como Nueva Era y que, ya existía un Movimiento Musical que se conocía como Nueva Era y que, ahora, es conocido como Música Shilaut.


Tras nuestro regreso a Madrid, en dicha Librería, conseguí varios libros de la Golden Dawn, entre ellos, los cuatro tomos de Israel Regardie y de allí salieron los diseños que se convertirían en algunos de nuestros personales elementos rosacruces y que, nuestro Padre Antonio, tuvo a bien convertirlos en Bellas obras de arte en madera y marquetería; que, de vez en de la Fraternidad Rosacruz y comenzamos dicha aventura en la que, al parecer trabajábamos bien pocos. cuanto, os comparto por este Medio.

se destruyó cuando nos fuimos a trabajar a la Ciudad de León.


Desde allí mandé escritos con copias de nuestros trabajos a diferentes organizaciones esotéricas y fraternales. Todo ello, con la intención de dejar el tema zanjado y poder centrarme en el trabajo y en mis asuntos profanos.


Fue de regreso a Madrid cuando, con sorpresa, comprobé que eso de la Nueva Era se había, en mi ausencia, convertido en una realidad.


Así conocí la Librería Bohindra, o Bohindra, la Librería de la Nueva era de la que me hice fiel parroquiano y amigo de sus propietarios. A partir de entonces, todos mis libros saldrían de aquella pequeña; pero gran librería, regida por Maricruz y su pareja Jorge.


Aralba Pensator Minister, Frater R.C.