domingo, 17 de octubre de 2021

Lección 51, Primer Grado, Primera Orden

 Primer Grado Primera Orden "Celador":

Testimonio de un Viejo Estudiante XII


¿Qué o quién es Dios? ¿Cual es su nombre, si lo tiene?


En el Transcurso de todos nuestros años de búsqueda hemos conocido a infinidad de divinidades creadas por el Ser Humano; es decir, los humanos somos conscientes de que existe una Mente Superior, origen de todo; pero cada cual la ve de una forma un poco diferente y esa imagen simplificada, cada quien, la encapsula en una serie de atributos y nombres, para su mejor comprensión y le proporciona uno o varios nombres para definirlo.


Pudiera parecer pretencioso, de nuestra parte, indicar que conocemos la verdadera Naturaleza de Dios, dado que es un Gran Misterio para todas las religiones y sus numerosos seguidores; pero para aquellos que han conocido la Gnósis, el descubrimiento de su naturaleza Interior, es fácil identificar a Dios, dado que somos una manifestación física de su propia esencia.


¡NO EXISTEN LOS MISTERIOS!


Al menos tal y como se nos ha inculcado y, además, todo es mucho más sencillo de lo que nos han contado.


A Dios lo llevamos en nuestro interior; del mismo modo que cada una de nuestras células lleva en su núcleo la totalidad de nuestro código genético y, del mismo modo que puede reconocerse la identidad de una Persona con un simple pelo, también podemos reconocer la identidad de Dios mediante el estudio de la Naturaleza, el Cósmos y del propio Ser Humano.


DIOS es Todo


No se trata de una Persona, dos ni varias separadas, de forma individual; es una Mente Universal infinita y eterna, sin un principio y un final y dentro de la cual, nunca fuera, transcurre la existencia; no solo de nuestro Universo sino de infinitos universos y formas de existencia. Todo lo demás no es otra cosa que una forma de explicar aquello que aún no se entiende.


Todas las mentes individuales son un reflejo, a diferente semejanza, de la Mente Universal, Dios único. Todo lo que existe, se percibe, sea imaginable o aún no se haya manifestado, forma parte intrínseca de la Naturaleza de Dios. Dios se manifiesta, permanentemente, mediante las fuerzas de la Naturaleza, sus criaturas y la Imaginación; sí, porque todo lo imaginable, aún no existente, forma parte de lo que es Dios...


Respecto a su nombre decir que no posee. Los antiguos gnósticos lo conocían como o Incognoscible o Pleroma; pero lo cierto es que del mismo modo que hoy lo denominamos como Dios, Yo Soy o el Todo; no dejan de ser denominaciones humanas impuestas por humanos para explicar lo que no tenemos ni la capacidad ni el recuerdo para poder explicarlo en su integridad.


Cuando a lo Incognoscible le damos un nombre es como si lo hiciéramos algo nuestro y le concediéramos algún tipo de particularidad. Es por dicha causa y, dado que cada cual concibe a Dios de una forma particular, que los rosacruces utilizan el término de "el Dios de nuestro Corazón" y el "Dios de nuestra Percepción".


Dios, considerando que es pura Mente también posee una Esencia, el Éter, del cual se desprenden sus consecuencia. El Universo es la Consecuencia más cercana a nuestra percepción; pero esas consecuencias, incluídas las que no tenemos ocasión de percibir, se extienden por toda la infinidad de su Ser.


Los seres humanos podemos estudiar y lograr entender parte de dichas consecuencias e incluso percibir su Esencia; pero aquello que se encuentra detrás del velo y a lo que los gnósticos conocían como el Pleroma; en nuestra actual situación, desposeídos de nuestra divina memoria, no podemos entender; aunque sí, en algunos casos, intuir. El problema es que esa Divina Intuición no posee los vocablos necesarios para definir esa inmensidad inconmensurable y, por lo tanto, aún sin explicación.


Es importante conocer acerca de este asunto para que no caigamos en la tentación de convencer a alguien de que nuestros conceptos acerca de eso que denominamos como Dios son los correctos; pero tampoco, en el de juzgar a los demás acerca de sus diferentes concepciones acerca de la Mente Universal; dicho de otro modo, indicarles si su concepción es correcta o se


encuentra equivocada. 


Cualquier concepción de Dios, aunque parcial, es correcta, pues en Dios mora todo, tanto lo visible como lo invisible, lo existente como lo aún inexistente, lo ya imaginado o lo que aún está por serlo.


Aralba Pensator Minister, Frater R+C